Paraíso/Brueghel

Diciembre 2020 / Enero 2021

Grupo Paraíso: Alicia Benítez – Walter Coelho – José Arfuch

Curaduría: Federico de la Puente

[Ver libro digital]: https://issuu.com/rojoalfrente/docs/500a_os-impreso_baja 

[Ver contenidos en video]

José Arfuch: https://www.instagram.com/tv/CIHHGWOgukt/ 

Alicia Benitez: https://www.instagram.com/tv/CItQWVHgojh/ 

Walter Coelho:

Mirar a través del tiempo: Brueghel a través de Paraíso

“Hablando en términos antropológicos o psíquicos,

la sombra es un fantasma,un miedo visual que emana de los cuerpos, 

los pone en peligro o nos pone en peligro a quienes los miramos.”

La figura de Pieter Brueghel el Viejo (1526-1569) puede enmarcarse en la crisis de la pintura planteada a partir de la segunda década del siglo XVI. La representación, la destreza técnica y el artilugio óptico habían llegado a un grado que parecía insuperable. Contexto que, combinado a la iconoclasia de la Reforma Protestante, modificaría la circulación y significación de  imágenes religiosas en el flamante mundo del arte moderno.

¿Cómo sostener la investigación artística? ¿Qué función cumple la pintura?

Grupo PARAISO, en plena contingencia pandémica y aislamiento, retoma algunas imágenes del mencionado pintor brabanzón. En este caso, la Historia del Arte vuelve como un gran cofre de signos que nos sirven para generar lecturas abiertas y desplazadas de nuestro tiempo. Si bien este ejercicio tenía como objetivo continuar el trabajo pese al distanciamiento, nos permite también revisar las pinturas de Brueghel mediante otro lente. 

La pintura del primero de los Brueghel se constituye como un observatorio de la humanidad y un manifiesto moral. El primer rasgo se da a partir de la descripción del campesinado como en “Juego de Niños” (ca. 1560) y el segundo es visible en la pintura más alegórica como “El Triunfo de la Muerte” (ca.1562). En ambos casos las pinturas se vuelven grandes narraciones de un centenar de acciones simultáneas que constituyen un momento de excepción. Ya sean sospechosamente apacibles, o tortuosas y de una crueldad extrema. 

 

¿Qué es la moral sino la forma en la creemos posible vivir juntxs?

Al espejo histórico del horror, se suma una nueva capa de sentido: el procedimiento. Esta es la primera serie de trabajos que José Arfuch, Alicia Benítez y Walter Coelho no comparten el trabajo en cada una de las piezas. Debido al aislamiento, cada artista trabaja individualmente sosteniendo una comunicación fluída y compartiendo consignas con el resto del colectivo. Esto nos permite ver la caja de herramientas de cada unx. Podemos identificarlos, y ver cómo cada decisión funciona junto al compañerx. 

 

Podemos hacer un ejercicio: imaginar ambas pinturas en una pantalla partida. En un juego dialéctico alrededor de lo que consideramos normal, la excepción y el horror. Si “El Triunfo de la Muerte” no refiere a la peste negra, es claro que contiene aún resabios del imaginario de un mundo que atraviesa una enfermedad endémica desde el s XIV y que lo hará hasta principios del s XVIII. “Juego de Niños” funciona como una descripción enciclopédica de más de 80 juegos diferentes que ocupan toda una aldea. La escena se maneja en tensión entre el goce y el caos. Otra pregunta aparece: ¿cuál es la noción de infancia vigente en el contexto de la obra? ¿Cómo entendemos el juego, hoy en día?. Sin duda, traer a la conversación estas pinturas, estudiarlas y desarmarlas nos permite volver a organizar los elementos que las constituyen. Así como volver sobre la idea de moral que tenían como sustento. 

 

Las pinturas originales sirven en este caso de acervo de imágenes -en el ejercicio de la transposición- arrastran sentidos y generan contrastes. ¿Qué diferencias percibimos entre el imaginario de aquel tiempo y el que construimos hoy en día? ¿Cómo se representa el dolor, el miedo y la amenaza? ¿Sigue la muerte triunfando como entidad autónoma y encarnación del mal? El Grupo PARAÍSO nos invita a este ejercicio de óptica. Mirar la obra de Brueghel a través nuevas imágenes, para buscar los reflejos huidizos de nuestros días en los espejos de aquellos tiempos.

Federico de la Puente

Lic. en Curaduría e Historia de las Artes